Lo último que esperaba al mudarme al Reino Unido era que terminaría afirmando esto, pero sí, me gustan los realities, I love them! Bueno, antes de que os echéis encima mía voy a especificar de que tipo de “reality” estoy hablando.

En una tendencia que ya se está notando en España y que, por supuesto, viene de “realityland” (entiéndase, USA), a lo que llamamos “reality show” no tiene por qué ser “Gran Hermano” y todas sus posibles versiones, esto es, gente reunida en un sitio específico con cámaras por todas partes siguiendo cada uno de sus pasos y cada una de sus estupidéces. En el Reino Unido gozan de más popularidad aquellos shows que, aunque basados en la realidad y con personas que son actores, sólo se emiten una vez a la semana y muestran una parte muy concreta del show. Un ejemplo muy claro de ello es “X Factor”, que al contrario de OT en España, sólo muestra una mínima parte de la vida diaria de los concursantes en el programa semanal y simplemente se centra en una gala donde los concursantes muestran si son merecedores de seguir o no. Evidentemente, este no es mi programa favorito, ni su primo hermano, “Britain’s Got Talent”, ahora en el comienzo de su segunda temporada.

Me refiero a dos programas de telerrealidad que últimamente me han tenido completado enganchado (y todavía lo estoy) y que han generado en mí esta nueva pasión, que son Master Chef y The Apprentice. El concepto del primero es bastante sencillo, aficionados aspirantes a Chef profesionales se enfrentan los unos a los otros por ganar el concurso y así tener la oportunidad de montar su propio restaurante. Aparentemente tiene poca cosa, pero en cuanto ves el primer programa te quedas completamente enganchado, no tienes salvación. La edición es magnífica, el montaje: vertiginoso y las diferentes competiciones entre ellos son realmente emocionantes; normalmente se les dan unos ingredientes y tienen que preparar un tipo de comida en un tiempo determinado, o se les deja a su propia creatividad, o tienen que abastecer a un catering de 400 personas, o ir a un campamento militar y cocinar con los utensilios e ingredientes propios de los militares. Me pongo de los nervios cuando se les dice a los concursantes “you’ve got 5 minutes” (ahhhhh, me entran ganas de salir corriendo). Los presentadores son Chefs profesionales, y aunque un poco “gritones”, prueban todos los platos una vez preparados y dan su veridicto. Si tienes la oportunidad de descargarlo o alguna cadena lo compra en España, dale una oportunidad, entenderás entonces cuando te digan “quedan cinco minutos”.

Y el otro, “The Apprentice”, es para mí lo mejor que he visto en “telerrealidad” en mucho tiempo. “Business people” con trabajos con los que soñamos pero que en la vida tendremos, se enfrentan unos a los otros para poder ser contratados por Sir Alan Sugar, un magnate inglés que ha hecho su fortuna a base de “Amstrad”. Los concursantes son divididos en dos grupos y se les da una asignación, apañarselas para vender una furgoneta de pescado y sacar los máximos beneficios, o empezar de cero un negocio de lavandería y sacar ganancias, etc. Uno de los mayores valores de estos programas es ver cómo gente de alto standing son incapaces de llevar a cabo las tareas más sencillas o los negocios más simples. Y por supuesto, cuando alguno llega al final, todos reciben la misma humillante frase: “You’re fired”. Acaba de empezar la cuarta temporada, no dejes pasar la oportunidad y dale un vistazo, te contagiarás del virus “reality”.

Antorchita, antorchita, tu que eres el símbolo de la paz y la concordia, de la unión de los pueblos del mundo, reflejando los valores supremos de la igualdad y la competencia limpia, tú que has unido a tantas gentes en un sólo propósito (el de ganar un trozo de metal) ¿porqué unos energúmenos quieren apagarte a su paso por Londres y así protestar por una región que no le importa a nadie? ¿No entienden esta gente que tú no entiendes de política? ¿Qué a pesar de que tus motivos sean la unión de los pueblos te pasas por el forro la política exterior del país que hospedan Los Juegos? ¿No sé dan cuentan que lo que más interesa es promocionar la cultura Oriental y darle el beneficio económico que trae organizar un evento de este tipo? Esta gente sólo entiende de lo suyo, protestar por los derechos humanos, ¿a quién le interesan los derechos humanos cuando hay tanto dinero por medio?

Querida antorchita, con tu llama eterna aportas luz a la humanidad, nos recuerdas que somos seres humanos y que tenemos que permanecer unidos y así detener a los cuatro locos de siempre que intentan defender los derechos de unos pocos en quién sabe dónde, Tíbet dicen, y que seguro algo malo habrán hecho para merecerse todo lo que están recibiendo. Antorchita, me da que este año el número de personas que se unirán a los desilusionados y hastiados del gran acontecimiento de Los Juegos Olímpicos será mucho mayor. ¡Qué lástima!, ellos no saben lo que se pierden, fastuosas ceremonias, gente luchando por ser los mejores y derrotar a los débiles, y sobretodo, el espíritu olímpico, ese que cada cuatro años aparece para aportar a las arcas del país organizador una suma de dinero cuya suma no me atrevo ni calcular.

A los energúmenos le diría que dejasen de protestar, ¿no os daís cuenta que estáis robando la ilusión de cuatro políticos que han visto sus bolsillos llenos desde el adjudicamiento de Beijing? ¿vaís a romper todo ese esfuerzo, empeño (y dinero) invertido en la noble causa de albergar unos juegos? No seáis más agua-fiestas y dejad que nuestra antorchita querida siga su curso hasta su destino, ese gran país, al que los derechos humanos son lo más importante después del papel higiénico, llamado China.

Y aquí un video de lo que los locos han intentado hacer con mi querida antorcha.

El líder de la oposición británico, David Cameron, es por decirlo de forma suave, una persona muy peculiar. Aparte de tener una web dónde enseña vídeos de su vida familiar para parecer más cercano, intenta hacer cosas sorprendentes para atraer a los votantes. Una de sus recientes costumbres es la recorrer el trayecto desde su casa en Notting Hill hasta el Parlamento en bicicleta (como se puede comprobar en este vídeo). La prensa amarilla británica, en su afán por sacar los colores a los personajes públicos (como de costumbre) decidió encargar a una persona seguir al MP en cuestión para ver si podían sacar alguna primicia…

Y lo lograron, el resultado no ha podido ser más embarazoso para Cameron. Se salta varios semáforos, circula en sentido contrario y por calles que no está permitido para bicicletas, en fin, todo un ejemplo de cómo no se debe conducir (ver vídeo y fotos). Evidentemente ha tenido que salir a pedir disculpas por sus “errores” en esta ocasión y promete que no los volverá a hacer. Ahora incluso la policía está pensando en darle clases de circulación, lo que faltaba, un hombre que planea “conducir” (jeje) a la nación, recibiendo lecciones de cómo hacerlo en bicicleta.

A lo cual me ha hecho pensar, ¿y nuestros políticos? Que yo sepa ninguno tiene la costumbre de ir al Congreso de los Diputados en bicicleta, pero Rajoy dice que tiene en el ciclismo una de sus aficiones ¿Qué pasaría si alguien le siguiera? ¿Nos daríamos cuenta que se salta algún semáforo o va en dirección prohibida? ¿Que no usa ruedas reglamentarias¿ Y si hablamos de Zapatero, ¿Qué pasaría si alguien siguiera en sus escapadas de pesca? ¿Lo “pescarían” haciendo algo ilegal? ¿Pescando en aguas prohibidas, tal vez? ¿Quedándose con los peces en lugar de devolverlos al agua?

Lo que está claro es que este tipo de casos nos demuestran que los que se suponen que tienen que dar el ejemplo raramente lo dan, por eso ¿cómo pretenden que les creamos cuando dan sus promesas electorales?

La BBC no para de sorprenderme, la noche de ayer me guardó alguna que otra satisfacción. Primero porque emitieron una excelente adaptación cinematográfica sobre los últimos días del millonario Robert Maxwell, que en su día fuera dueño del diario sensacionalista Daily Mirror. Pero después vino lo mejor, en BBC2 se emitió el primer corto de una serie de cortos, cuyo título en común es “10 días para la guerra” (10 days to war).

Su objetivo no es otro que conmemorar 5 años de la invasión de Iraq, mediante 10 cortos que narran lo que pasó en esos días previos a la invasión, a corto por día, basándose en información que los servicios informativos que producen el programa Newsnight de la BBC han podido recopilar. Hay algún que otro nombre famoso envuelto, pero evidentemente el más conocido es el gran Kenneth Branagh, cuya aparición aún no sabemos en que capítulo concreto será.

Pero lo más interesante de todo, aparte de que los hechos sean del todo verídicos o no, es que la acción se cuenta desde diferentes puntos de vista, tratando de abarcar todas las posiciones y puntos de vista de ese momento, centrándose en cada corto en una persona que por una razón u otra fue clave en el proceso. Además de eso, al ser cortos no hay tiempo para florituras ni tonterías, se va al grano, guardando la esencia de una película en un formato mucho más breve.

Su primer capítulo me ha causado muy buenas vibraciones, aunque tendremos que ver los demás para dar un juicio completo. El toque de morbo le aporta interés aparte de su factura cinematográfica, que en su primer capítulo es impecable. Os lo recomiendo a todos, por fortuna se puede ver online sin restricción del país en el que estéis, así que ya sabéis, si queréis saber cómo comenzó todo, pulsad aquí.

Con el Sunday Times de hoy viene un suplemento sobre las 100 mejores compañías para trabajar en 2008 en el Reino Unido y para mi desgracia yo no estoy en ninguna de ellas, una verdadera lástima la verdad, porque mi compañía se merece de sobra estar entre una de ellas y procedo a numerar algunas de las muchísimas razones para ello:

- Por su política de que todo miembro del staff debe cumplir los “brand standard”, convirtiendo un día normal y placentero de trabajo en un auténtico quebradero de cabeza.

- Por la excelente información que dan a los trabajadores sobre sus derechos, información que me ha otorgado el placer de perder dos días de vacaciones que debería haberlos cogidos antes del final de Febrero, que es cuando termina el año financiero en Inglaterra.

- Por el divertídisimo y ameno entrenamiento que te proporcionan con todos sus bellísimos cuadernitos a rellenar y preguntas para párvulos.

- Por la tremenda responsabilidad que cae sobre el “manager” convirtiéndo cada diferencia (problema me parece muy negativo) en algo personal, genial, ¿verdad?

- Por tener que pagar lo que consumimos, porque nos hace valorar las cosas, hace que nos pensemos dos veces antes de tomar cualquier consumición, lo cual es de agradecer. Estoy progresando en mi autocontrol una barbaridad. No entiendo a esas empresas que dan cosas gratis a sus empleados ¿cómo se les ocurre?

- Y porque todavía hay compañías peores, está claro que si somos mejor que otros deberíamos estar en alguna lista ¿no? “Compañías no tan buenas como las del Times, pero mejor que otras, que son una basura” sería un buen título para la lista.

En fín, el tema de conversación de mañana estoy seguro cuál será: “no me creo cómo no estamos en la lista, son tan injustos, creo que hay intereses económicos envueltos, ¿cuánto habrán pagado esas empresas para estar en la lista? Nosotros no estamos porque somos honrados”. Y a seguir sufriendo disfutando del día a día de una empresa que no está entre las 100 mejores, pero que podrían ser peor, o eso dicen…

Al vivir lejos de casa me entero casi en diferido de las noticias, aunque gracias a internet y concretamente a un contacto de Twitter, me acabo de enterar del asesinato de Isaías Carrasco. Los sentimientos que me han sobrevenido son inexplicables, como creo que el de la mayoría de españoles: frustación, impotencia, decepción… Y ahora, ¿de quién es la culpa? ¿Seguirá pensando el PSOE que la culpa es del PP? ¿Seguirá pensando el PP que la culpa es del PSOE? ¿Seguirá pensando ETA que la culpa es de ambos por no cumplir sus requerimientos? Me temo que las cosas seguirán como siempre, unos se señalarán a otros como culpables y la misma historia de todos los días.

¿Tan difícil es hacer las cosas correctamente? ¿Tan difícil es parar a estos asesinos? ¿Tan difícil es que al menos cumplan una condena completa? ¿Cuándo pararán nuestros políticos de luchar entre ellos y se pondrán manos a la obra para luchar como uno sólo? Me avergüenzo de nuestros políticos, hasta para redactar un comunicado de rechazo no se ponen de acuerdo. Mientras que España siga centrada en este bipartidismo no vamos a llegar muy lejos, aún cargamos con el lastre que nos dejó la guerra civíl, no hemos sabido perdonar a nuestro vecino, a ese que vemos todos los días, por lo que mientras estemos ocupados en pelear con él, no podremos pelear contra esa lacra llamada ETA.

Vivir lejos de casa no es fácil, echas de menos tu tierra, tu gente, tu familia, tu calle, pero hay una cosa que no echas de menos, los políticos de tres al cuarto que sólo saben echarse la culpa el uno al otro.

Siempre he tenido curiosidad por saber el verdadero alcance de lo que pasa en España desde el punto de vista de otros países, y ahora que vivo en Inglaterra, tengo oportunidad de comprobarlo en persona. Y la verdad, tal y como me esperaba no les apasiona mucho lo que aquí pase o deje de pasar. El seguimiento en la prensa escrita ha sido prácticamente nulo y sólo después de los debates he podido encontrar algún artículo o pequeña noticia referente a los mismos, por cierto, todos señalando a la victoria de Zapatero en ambos.

Quizás el medio que más tinta le haya dedicado a las elecciones en España haya sido Finacial Times, cuyo artículo sobre una entrevista a Gabriel Elorriaga levantó mucha pólvora. Le han dedicado diversos artículos, aunque quizás el más interesante sea uno reciente que señala que la decadencia de la economía española esté eclipsando todos los demás problemas. Los demás periódicos serios (porque amarillos hay un montón) poco o casi nada han reparado en las elecciones españolas. The Guardian, en su edición online, que no escrita, le dedica esta semana un especial a las elecciones que quizás vean unos pocos lectores onlines inquietos por saber que pasará con su casa en la Costa del Sol, y, como no, encontramos un artículo dónde se compara la situación de España e Italia por sus equipos de fútbol, la audiencia manda…

Personalmente nunca he estado muy metido en esto de la política, aunque sí que me ha interesado lo que se iba cociendo por España, así que cuando me enteré que los dos debates serían retransmitidos por internet, dí saltos de alegría, por fín podría sentirme como en casa! Lo dejé todo preparado, elegí la web en lo que lo vería (primero decidí La Sexta, aunque justo cuando comenzó el debate empezó a fallar, así que me pasé a Cuatro), palomitas, la calefacción puesta y a disfrutar como si de una peli se tratara, hasta que empezó… luego llegaron los insultos, las cifras interpretadas a su propia manera y el diálogo de sordos, volví a darme cuenta de porqué la política me interesa tan poco. Para el segundo debate no hice ni el esfuerzo de verlo, doy a las gracias por retransmitirlo por internet, para los que no estamos en casa es de gran ayuda, pero a veces no es sólo la forma lo que importa sino el contenido, retransmitido, sí, pero ¿ha valido la pena? Lo dudo.

El domingo estaré pegado a internet para saber qué es lo que pasa, no he votado nunca y ahora que vivo lejos seguiré sin hacerlo, aunque eso no me quita que tenga un ojo puesto en lo que pase por mi casa…

Nuevo blog!

04mar08

Estrenamos nuevo blog dónde podrás encontrar noticias interesantes y curiosas y sobretodo opinión, mucha opinión de lo que va pasando por la Gran Bretaña. Espero que disfrutes de tu visita, y ya sabes, vuelve pronto.